¿Qué diferencia una puerta de hangar de una puerta industrial convencional?
La principal diferencia es evidente: sus dimensiones. Sin embargo, las implicaciones técnicas van mucho más allá del tamaño.
Las puertas de hangar están diseñadas para cerrar huecos considerablemente mayores que los que encontramos habitualmente en almacenes, centros logísticos o naves industriales convencionales.
Esto implica trabajar con estructuras de mayor tamaño y peso y, por tanto, con unas exigencias específicas en cuanto a resistencia, estabilidad, motorización y seguridad.
Además, este tipo de puertas suele instalarse en edificios situados en espacios abiertos y expuestos a determinadas condiciones meteorológicas. Es habitual encontrarlas en hangares aeronáuticos, instalaciones militares, astilleros, talleres de mantenimiento, fábricas o grandes naves destinadas a maquinaria industrial.
Por este motivo, no recomendamos seleccionar una puerta de hangar exclusivamente a partir de unas dimensiones determinadas. Antes debemos estudiar cómo es la instalación y qué función tendrá realmente la puerta dentro de ella.
1. Dimensiones del hueco y necesidades reales de paso
El primer factor que debemos analizar son las dimensiones del hueco que necesitamos cubrir.
Debemos conocer con precisión su anchura y altura, pero también estudiar el espacio disponible en los laterales y en la parte superior, ya que estos elementos condicionarán el sistema de apertura que podemos instalar.
En proyectos de estas características es especialmente importante realizar una correcta medición antes de fabricar la puerta. Cuanto mayores sean las dimensiones, mayor puede ser el impacto de cualquier desviación.
Sin embargo, recomendamos no limitar el análisis al hueco existente.
También debemos preguntarnos qué vehículos, aeronaves o maquinaria necesitan atravesarlo actualmente y cuáles podrían hacerlo en el futuro.
Por ejemplo, una empresa puede diseñar inicialmente el acceso pensando en una determinada maquinaria industrial y adquirir posteriormente equipos de mayores dimensiones. Si no hemos contemplado esa posibilidad, la propia puerta puede terminar convirtiéndose en una limitación para la actividad.
Siempre que sea posible, recomendamos dimensionar la solución teniendo en cuenta tanto las necesidades actuales como la posible evolución futura de la instalación.
2. Tipo de apertura de la puerta
No todas las puertas de hangar funcionan de la misma manera ni todos los sistemas son adecuados para cualquier instalación.
Dependiendo de las características del edificio y del espacio disponible podemos trabajar con diferentes soluciones, como puertas correderas, plegables o apilables de grandes dimensiones.
Las puertas correderas se desplazan horizontalmente y pueden ser una solución adecuada cuando disponemos del espacio lateral necesario. Sin embargo, precisamente esa necesidad de superficie lateral puede limitar su instalación en determinados proyectos.
Las puertas apilables permiten recoger la hoja verticalmente y resultan especialmente interesantes cuando queremos liberar el espacio lateral del hueco. Esta configuración puede proporcionar una mayor flexibilidad en instalaciones donde necesitamos aprovechar al máximo la superficie disponible.
La decisión no debería tomarse únicamente en función del sistema que resulte más familiar para la empresa.
En Gruman recomendamos analizar conjuntamente:
- Las dimensiones totales del hueco.
- El espacio disponible en los laterales y en altura.
- Las características estructurales de la nave.
- La frecuencia de utilización.
- Las dimensiones de los vehículos o equipos.
- Las condiciones ambientales.
- Las necesidades de aislamiento.
- La velocidad de apertura requerida.
- El mantenimiento previsto.
La combinación de estos factores determinará qué solución resulta más adecuada para cada proyecto.
3. Resistencia al viento y condiciones ambientales
La resistencia al viento adquiere una especial importancia cuando hablamos de puertas de grandes dimensiones.
Cuanto mayor sea la superficie expuesta, mayores pueden ser los esfuerzos que el viento ejerza sobre la puerta y sobre la estructura que la soporta.
Además, muchos hangares se encuentran en aeropuertos, polígonos industriales o grandes instalaciones situadas en zonas abiertas, donde la exposición al viento puede ser considerable.
Por ello, antes de realizar la instalación debemos estudiar aspectos como la ubicación del edificio, su orientación, las dimensiones de la puerta y las condiciones ambientales a las que estará sometida.
No debemos considerar la resistencia al viento como una prestación secundaria. Es uno de los criterios técnicos que pueden condicionar tanto el diseño de la propia puerta como los sistemas de guiado, refuerzo y anclaje.
Una puerta adecuada para una determinada instalación puede no serlo para otra con las mismas dimensiones si las condiciones de exposición son diferentes.
4. Características estructurales del edificio
La puerta y el edificio forman parte de un mismo conjunto.
Una puerta de grandes dimensiones transmite cargas y esfuerzos a la estructura sobre la que está instalada, por lo que antes del montaje debemos comprobar que el edificio reúne las condiciones necesarias.
Esto resulta especialmente importante cuando sustituimos una puerta existente o instalamos una nueva solución en una nave que originalmente no fue diseñada para ese tipo de cerramiento.
Debemos estudiar los puntos de anclaje, la estructura superior, los laterales del hueco, la cubierta y la posible presencia de instalaciones que interfieran con el movimiento de la puerta.
En una nave de nueva construcción resulta mucho más sencillo coordinar estos elementos desde la fase de proyecto. En edificios existentes, recomendamos realizar una inspección técnica previa que permita detectar posibles incompatibilidades antes de fabricar la puerta.
Descubrir un problema estructural durante el montaje puede provocar retrasos, modificaciones y costes adicionales que podrían haberse evitado con una correcta planificación.
5. Frecuencia de apertura y operativa del hangar
Otro de los aspectos fundamentales es conocer cómo se utilizará la puerta.
No tiene las mismas necesidades una puerta que se abre dos o tres veces al día que otra integrada en una instalación con movimientos frecuentes de vehículos o maquinaria.
Por eso recomendamos estudiar el número aproximado de ciclos diarios y, sobre todo, comprender cómo funciona la operativa.
Debemos analizar qué entra y sale del hangar, cuánto tiempo necesita permanecer abierta la puerta, qué maniobras realizan los vehículos, si existen zonas de espera y si trabajadores y vehículos comparten el mismo acceso.
Este último aspecto puede parecer secundario, pero tiene una importancia considerable.
En una puerta de dimensiones muy grandes no siempre tiene sentido realizar un ciclo completo de apertura simplemente para permitir el acceso de una persona.
Cuando la configuración del proyecto lo permita, podemos estudiar accesos peatonales independientes o soluciones que eviten aperturas innecesarias.
El objetivo debe ser que la puerta se adapte al funcionamiento de la instalación y no que la operativa tenga que adaptarse a las limitaciones de la puerta.
6. Velocidad de apertura y cierre
La velocidad adquiere mayor importancia a medida que aumenta la frecuencia de utilización.
Cada vez que abrimos completamente una puerta de hangar estamos conectando un espacio interior de gran volumen con el exterior. Esto puede afectar a la temperatura interior y facilitar la entrada de aire, humedad, polvo u otros elementos.
Reducir los tiempos durante los cuales el hueco permanece abierto puede mejorar la operativa y ayudar a limitar estos intercambios.
Sin embargo, no debemos interpretar que la solución adecuada sea siempre instalar la puerta más rápida posible.
En grandes dimensiones debemos encontrar un equilibrio entre velocidad, peso, seguridad, resistencia estructural y frecuencia de utilización.
Nuestra recomendación es determinar primero las necesidades operativas y seleccionar posteriormente el sistema de apertura adecuado para responder a ellas.
7. Aislamiento térmico y estanqueidad
El aislamiento es otro factor que debemos analizar antes de la instalación, especialmente cuando el hangar dispone de climatización o cuando la actividad desarrollada en su interior requiere mantener unas determinadas condiciones ambientales.
En este punto debemos diferenciar dos situaciones.
Por un lado, tenemos las pérdidas que se producen mientras la puerta permanece abierta. Por otro, las que pueden producirse cuando está cerrada si el cerramiento no ofrece unas prestaciones adecuadas.
Las dimensiones del hueco hacen que ambas cuestiones tengan especial relevancia.
Por ello, debemos estudiar los materiales utilizados, las características del cerramiento y los sistemas de sellado.
No todas las instalaciones necesitan el mismo nivel de aislamiento. Un hangar destinado exclusivamente al almacenamiento puede presentar unas necesidades muy diferentes a las de un taller donde trabajan personas durante toda la jornada.
La solución debe dimensionarse de acuerdo con el uso real del edificio.
8. Seguridad y sistemas de protección
La seguridad debe estar presente desde el diseño inicial del proyecto.
Estamos hablando de elementos móviles de grandes dimensiones que pueden convivir diariamente con trabajadores, vehículos y maquinaria pesada.
Por este motivo debemos analizar qué sistemas de protección son necesarios en función del funcionamiento de la instalación.
Las puertas industriales pueden incorporar diferentes elementos de seguridad y control, como fotocélulas, sensores, dispositivos de parada o sistemas destinados a detectar obstáculos.
Pero la seguridad no depende exclusivamente de incorporar dispositivos.
También debemos estudiar las zonas de circulación, la visibilidad, los puntos desde los que se acciona la puerta y la interacción entre personas y vehículos.
Además, la instalación debe cumplir con la normativa aplicable a puertas industriales, comerciales y de garaje. En España y dentro del marco europeo, la UNE-EN 13241 establece requisitos relacionados con las prestaciones y seguridad de este tipo de puertas.
Nuestro criterio es claro: la seguridad debe formar parte del diseño de la instalación desde el principio y no incorporarse posteriormente como un complemento.
9. Automatización y sistemas de control
En puertas de grandes dimensiones, la automatización puede facilitar considerablemente las operaciones de apertura y cierre.
Dependiendo de la actividad podemos incorporar diferentes sistemas de accionamiento y control que permitan adaptar el funcionamiento de la puerta a las necesidades de la empresa.
Sin embargo, tampoco recomendamos automatizar por automatizar.
El sistema debe diseñarse teniendo en cuenta la frecuencia de uso, la seguridad, las necesidades de control de accesos y la capacidad de actuar ante una posible incidencia.
Una instalación con movimientos continuos puede necesitar una configuración diferente a la de un hangar donde la puerta se utiliza de manera ocasional.
Por ello, automatización, motorización y seguridad deben analizarse como partes de una misma solución.
10. Mantenimiento y facilidad de reparación
Una puerta de hangar puede convertirse en un elemento crítico para la continuidad de la actividad.
Si una avería impide abrirla, las consecuencias pueden ir mucho más allá del coste de la propia reparación. Puede impedir la salida de un vehículo, bloquear maquinaria o interrumpir determinados procesos productivos.
Por este motivo, recomendamos pensar en el mantenimiento antes de instalar la puerta y no después.
Debemos valorar la accesibilidad de sus componentes, la disponibilidad de repuestos, la facilidad de reparación y las necesidades de mantenimiento preventivo.
Las revisiones periódicas permiten comprobar el estado de los componentes, detectar desgastes o desajustes y actuar antes de que se produzca una avería de mayor importancia.
Además, contar con un servicio técnico especializado permite reducir los tiempos de respuesta ante una incidencia.
11. La importancia de estudiar cada puerta de hangar como un proyecto específico
Uno de los principales errores que podemos cometer es tratar una puerta de hangar como una puerta industrial convencional pero de mayor tamaño.
Las grandes dimensiones cambian las exigencias del proyecto.
Por ello, antes de recomendar una solución necesitamos conocer las características del edificio, las dimensiones del hueco, el espacio disponible, las condiciones ambientales y, especialmente, la forma en la que la empresa utilizará la instalación.
En Gruman contamos con más de 15 años de experiencia en la instalación, reparación, mantenimiento y suministro de puertas industriales y equipos logísticos de carga y descarga. Durante este tiempo hemos trabajado con más de 2.000 clientes de diferentes sectores industriales.
Disponemos de instalaciones en Madrid y Castilla y León y prestamos nuestros servicios en todo el territorio nacional, pudiendo trabajar también fuera de España cuando las características del proyecto lo requieren.
Esta experiencia nos permite abordar cada instalación desde una perspectiva global: no solo pensamos en cómo instalar la puerta, sino también en cómo deberá funcionar y mantenerse durante los próximos años.
¿Estás valorando instalar una puerta de hangar de grandes dimensiones?
Antes de elegir un modelo concreto recomendamos analizar detenidamente las dimensiones, la estructura de la nave, la resistencia al viento, la frecuencia de utilización, la operativa, el aislamiento, la seguridad y las necesidades futuras de mantenimiento.
Una puerta correctamente dimensionada e instalada debe facilitar la actividad de la empresa durante muchos años. Una mala elección, por el contrario, puede convertirse en una fuente recurrente de averías, costes y problemas operativos.
En Gruman Puertas Industriales podemos estudiar las características de tu instalación y asesorarte sobre la solución que mejor se adapta a las necesidades reales de tu empresa.
Si estás planificando la instalación, sustitución o mantenimiento de una puerta de hangar o una puerta industrial de grandes dimensiones, contacta con nuestro equipo técnico y estudiaremos tu proyecto sin compromiso.